La comunicación y la tecnología evolucionan
a una gran velocidad, conforme a las necesidades del ser humano; convirtiéndose
en imprescindibles en nuestras vidas.
El internet y las redes
sociales aumentan día a día, gracias al entusiasmo
compulsivo en el uso de las tecnologías de la educación (ideología
tecno-positivista).
Los educadores debemos
situar la tecnología en el proceso de enseñanza- aprendizaje como un
instrumento de apoyo y no un propósito en sí, es decir debemos ser críticos
ante esta situación (Guri- Rosenblit, 2009).
Las TIC han sido utilizadas en la
educación para mejorar la planificación de la docencia y el aprendizaje.
Pese al amplio conocimiento de las TIC, el uso de estas no es de manera
regular en la dinámica docente y de los estudiantes ya que
los usos reales de estas tecnología son escasas (foros,
correos electrónicos (Duart, 2008) .
Esto conlleva a
que existan dos corrientes relacionadas a la actitud ante el uso de las
TIC por una parte encontramos a los entusiastas de la tecnología que ven
la importancia de este nuevo paradigma de relaciones y acceso a la
información y al conocimiento, y por otro lado encontramos a los
detractores del uso masivo de la tecnología ( tecno-
escépticos), que por convicción y excusase resisten al uso intensivo de la
tecnología de la tecnología en su vida personal y profesional. Sin duda,
la actitud hacia la tecnología y su uso intensivo por parte del
estudiante fuera del aula puede favorecer o dificultar el
rendimiento académico en función de si el uso en el aula, que define
el profesor es coherente con la visión y conducta del estudiante con las
TIC.
Es importante
como educadores dar una mirada crítica a esta
situación y situarla la opción de la tecnología en el proceso
de enseñanza aprendizaje como instrumento de apoyo al
proceso y no como fin en si mismo.
Según los
estudios se han centrado en la observación descriptiva y diagnostica de los
objetivos de las TIC ya sea en el uso concreto en las aulas a
partir de la planificación de la clase por el docente y el tipo de
aprendizaje realizado fuera de ella y en los sistemas de relación y
colaboración para el aprendizaje.
Las tecnologías
de la información y la comunicación (TIC) pueden contribuir al acceso universal
a la educación, la igualdad en la instrucción, el ejercicio de la enseñanza y
el aprendizaje de calidad y el desarrollo profesional de los docentes, así como
a la gestión dirección y administración más eficientes del sistema
educativo.
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